“El
arte es una ideología, la belleza, mera convención”
Atraído
por la idea de la belleza estandarizada -impuesta, sobre todo,
en los países desarrollados del mundo occidental-, el artista
multidisciplinario Héctor Falcón (Culiacán,
Sinaloa 1973) decidió convertirse en obra de arte para
criticarla. El creador mexicano transformó su cuerpo en
siete semanas mediante el consumo de esteroides, asumiendo incluso
el riesgo de la muerte y sin dejar de lado los efectos secundarios
que podrán manifestarse más tarde. MILENIO Diario
presenta parte del documento fotográfico, así como
el polémico testimonio del artista.
Resultó
más pesado de lo que yo creía. Transformar mi cuerpo
en siete semanas consumiendo esteroides, realizando ejercicio
aeróbico y levantamiento de pesas sometido a una dieta
militar -documentando todo el proceso a través de fotografías,
diarios y video- me dejé sin dinero y con una depresión
cabronsísima.
Han
pasado cinco meses desde que terminé el proyecto y ahora
me siento bien. No sé cómo se me ocurrió.
Yo había trabajado en un gimnasio a los 18 años
y vi gente que se metía esteroides. A partir de entonces
hice muchas lecturas sobre el tema sin ninguna pretensión.
Me llamó la atención la gente que va al gimnasio
y lo utiliza con la intención de pertenecer a un grupo,
de estar in, de alcanzar esa convención de belleza sin
importar los riesgos y cumplir con los requisitos sociales.
Este
trabajo es una crítica a esa idea de poner en riesgo tu
vida con tal de pertenecer a cierto grupo. Haciendo una transformación
radical, con resultados similares a los de la cirugía plástica,
sólo que en un proceso más rápido, de 49
días. Critico la insistencia del individuo
por adquirir status de pertenencia, buscando ser otro, ser diferente
por esa "belleza", como otros lo hacen por dinero. Por
eso decidí no involucrar a otros en el proyecto, sino hacer
uso de lo que considero más importante: mi vida.
LO
BELLO
Los
conceptos de belleza han cambiado. Hace algunos siglos, tener
una apariencia atlética indicaba que uno era esclavo, ahora
el concepto es totalmente distinto y siempre está vinculado
con Estados Unidos: la idea de la mujer con senos grandes rubia,
o el hombre atlético y con poca grasa, incluso con niveles
menores a los porcentajes necesarios, situaciones que se dan cada
vez más con el ejercicio acompañado de los anabólicos.
¿Por
qué lo hice en tan poco tiempo? El trabajo no significaría
lo mismo si hubiera pasado tres años haciendo ejercicio;
en ese caso, sí estamos hablando de "mente sana en
cuerpo sano" aquí (sería como "mente insana..."
o más bien "apariencia sana dentro de un cuerpo no
tan sano o más propenso al daño".
Pude
haber muerto en el proceso, por eso no alquilé a otra persona,
y quizá muchos que consuman grandes cantidades de esteroides
podrán decir: "Este güey no se metió nada",
pero lo cierto es que sí corrí el riesgo de perder
la vida. Le metí a mi cuerpo lo que puede consumir un fisicoculturista
en un periodo de entre dos y cuatro años.
Eso
fue lo interesante, cómo se trabaja con el metabolismo
rompiendo la estructura químico-biológica del cuerpo
para hacerlo crecer. Hay hormonas que pueden hacer crecer los
huesos, producir gigantismo o provocar la formación de
senos o el cambio del color de la piel. Yo sabía el cambio
que iba a experimentar pero no tenía… no puedes tener
la certeza absoluta de qué va a suceder.
La
administración de sustancias que no sé como definir...
drogas quizá no lo son, depende del concepto de droga que
se tenga, pero que no son de consumo general, incluso es ilegal
y definitivamente peligroso. No es bien visto que se usen, ni
siquiera con "fines deportivos". ¿Que cómo
conseguí los esteroides? Con ingenio y perseverancia.
¿Qué
es para mí la belleza? ¿Existe? La invasión
de anuncios publicitarios y televisivos en torno del cuerpo hace
mucho énfasis en que uno es específicamente lo que
ve. Es un poco fascista ¿no?, clasista. La situación
de la belleza. La situación de la belleza es mera convención,
no existe. La belleza es enseñada, y en ese sentido, se
nos inculca que no puede ser de otra manera que el tener un cuerpo
como el que muestran esos anuncios. La belleza no es algo libre,
a lo que yo acceda; son estereotipos, cánones, pero no
creo que exista la belleza intrínseca en el objeto o en
los seres.
Por
ejemplo, cuando tienes sexo con alguien que te gusta y que convencionalmente
te parece bella, quizá lo que te excita es saberla en cuanto
a la convención. Si lo convencional se rigiera por otras
características en lo bello, quizá tendrías
relaciones con esa persona en especial.
LA
CONCIENCIA: EL ARTE
Si.
Ya sé que muchos podrán preguntarse ¿cómo
puedo hacer una crítica haciendo aquello que critico. Pero
para mí eso es la conciencia, el arte. La diferencia entre
una acción normal y el arte, radica en la conciencia. Por
eso conocí con antelación los posibles efectos secundarios,
realicé una bitácora de la experiencia y decidí
tomar fotografías -que son de mi autoría, aunque
quien disparó fue mi amigo, el fotógrafo Mauricio
Alejo. Él está de acuerdo además de filmar
algunas escenas de la transformación de mi apariencia.
Elegí cómo deberían ser las fotos: el fondo
rojo, por ejemplo, no pretende acercarse a una página de
"belleza” de una revista con cánones de fin
de milenio donde se muestran pieles tersas como duraznos. Es quizá
hasta violento. La luz utilizada tampoco buscaba contribuir a
mi mejor apariencia, y las posturas del cuerpo atlético,
que muestran en algunos casos las estrías del excesivo
crecimiento, pueden llegar a lo grotesco, pero esa era la intención.
En estas imágenes estoy presentando que, dentro de un canon
de belleza culturalmente aceptable, también se encuentra,
al mismo tiempo, todo lo contrario. Por eso no hay maquillaje
ni una búsqueda de estética, insisto, convencionalmente
bella. Esa es la manera que encontré para atacar un sistema,
aunque me gustaría que la obra permaneciera abierta a la
interpretación de quien la conozca, y que no quede restringida
a la crítica de la belleza convencional.
EL
MIEDO, LA OBRA
Qué
diferente es saber que al consumir esteroides los riesgos son
la pérdida de cabello, la impotencia, el cáncer
de próstata o su agrandamiento, el daño hepático
(qué bueno que no tomo ni una gota de alcohol desde los
18 años), la disfunción testicular, la agresividad,
la alteración de la presión arterial y el acné
(bueno, eso es lo de menos), que padecer los efectos, y sentir
que a cada minuto existe el riesgo de todo eso y más.
De
pronto despiertas un día a las tres de la mañana
como señora menopáusica y sudoroso. Te falta la
respiración. Tus pensamientos sin claridad por tanta mugre
que tienes dentro. Sintiendo que no cabes en tu cuerpo porque
crece más rápido de lo que la piel está creciendo
y los músculos están tan rígidos. Estás
agresivo Mientras transcurrían las semanas y aumentaban
las dosis, aunque no quería, pensaba en el peligro. Decía:
"Puta... ¿voy a vivir? ¿cuánto?"
Todas las preguntas que el ser puede hacerse durante toda su vida
me llegaron juntas. ¿Tuve miedo? Siempre. Cada vez tuve
más miedo todas las noches tenía miedo.
Llegó
el día en que mis pantalones ya no me ajustaban de la cintura
ni de las nalgas, y mis brazos -que crecieron aproximadamente
17 pulgadas- ya no cabía en las mismas playeras, tampoco
los podía doblar como antes para dormir. ¡Era horrible!
Una noche se me entumió el estomago, y creo, el hígado.
Después me dio una taquicardia cabrona cuando empecé
a tomar clembuterol, que quema la grasa. ¡Por fortuna no
me dio un paro cardiaco! Me sentí muy mal. Tenía
insomnio. El primer mes padecí de estreñimiento,
iba al baño y salía sangre. ¡Me cagaba de
miedo!
Con
el ejercicio llegué al exceso. De cargar 80 kilos pasé
a 180. Se me pudo desprender el músculo del pecho o los
bíceps. ¡Ah y en pierna llegué a levantar
300 kilos! Pero no me pasó nada. No siempre pensé
en los riesgos, también pensaba constantemente en la obra.
Y
luego la comida. Fueron diferentes etapas, pero en todas con una
disciplina militar. Me producía un antojo terrible de una
torta de queso, no fue placentero. En Navidad y Año Nuevo
me la pasé comiendo cosas que no quería comer. ¡Qué
fastidio, las tres o cinco latas de atún diarias! Lo odio,
no puedo comerlo más. A diario un kilo de pechuga, un kilo
de arroz otro de frijol, hasta 30 claras de huevo cocidas, nada
de sal, hasta ocho galones de agua... ¡Uuuufffff! Esa dieta
tampoco fue sana pero si me estaba arriesgando a la muerte, qué
importaba una descompensación alimenticia.
FUI
UNA OBRA DE ARTE
Muchos
dirán que esto no es arte. Para mí sí. Hasta
fumar puede ser arte, no cuando quieres romper el record Guinnes,
pero sí cuando tienes bases filosóficas, culturales
o políticas, contextos.
Lo que hice lo han hecho muchos, pero no con mi idea. Yo no pretendo
vender un producto sino una ideología que critica lo que
muestro. No lo hice con fines comerciales. La idea de la venta
no sólo es monetaria, también es ideológica.
El arte puede tener diferentes funciones, alguien lo realiza y
otros lo legitiman. No creo que Da Vinci estuviera pensando, cuando
pintaba La Gioconda, que iba a ser la obra más importante
de todos los tiempos.
¿Si
no existiera la palabra arte? Yo seguiría haciendo las
mismas cosas, el arte es sólo una clasificación.
Y tampoco es cierto que todos tienen que sentir algo cuando lo
ven.
Me
considero una obra de arte. En este momento ya no. Pero sí
lo fui durante todo el proceso de este proyecto, el proceso mismo
lo fue, y por supuesto el resultado. Casi nadie conoce este trabajo
y estoy a unos días de irme por un año a Japón...
Lo dejo en manos de mi galerista, Enrique Guerrero, él
se hará cargo de buscar un espacio donde exhibirlo.
Cuando
esto terminó me hice análisis médicos. Claro
que salí dopadísimo pero sin daños fuertes
en apariencia, aunque a futuro pueden hacerse latentes, pero no
pienso mucho en ello. Ya no puedo hacer nada. Uno nunca sabe,
tal vez me muera antes o muera muy viejo sin que nada malo haya
sucedido. También existe el azar. Ahora sigo haciendo ejercicio,
como un hábito de salud aunque mi proyecto diga todo lo
contrario.
¿Soy
el mismo después de esto? No. Pero uno es otra persona
cada momento, cada libro, cada experiencia. Como una computadora,
con nuevos programas, en fin, hasta cuando te asaltan, después
de eso, eres otro.
LA
DEPRESIÓN FINAL
Después
de todo, me dio una depresión biológica. Sí,
no psicológica como cuando te deja tu novia. Llegué
a un nivel en el que sólo dormía. No quería
estar. Me fue muy mal. Nunca pensé en matarme, pero si
llegó el momento en que no tenía sentido estar.
Ahora estoy bien. Tuve que tomar muchos antidepresivos para poderme
regular, esos no me los mediqué yo como lo hice con los
esteroides y la dieta, gracias a lo que sabía de fisicoculturismo,
biología, tratados de endocrinología y fármacos.
¿Qué
me dejó todo esto? Ahora que han pasado algunos meses y
pienso en que pude haber muerto de pronto si digo "¡qué
pendejo!" Pero el hecho de defender tus ideas con tu vida
no tiene problema ¿no? No me arrepiento de nada de lo qué
he hecho en mi vida, toda experiencia te deja algo chingón.
Sí
me dejó algo: cansancio, satisfacción, me quitó
dinero, mucho, entre 13 y 15 mil dólares -nadie me financió-.
Pero eso no importa, y no porque tenga mucho, sino porque lograr
hacer lo que quieres es lo importante, en la primaria, en la prepa,
con tu mujer, en el arte. Muchos creen que el arte dice la verdad
o que a través de él llegarán a la verdad
suprema. No es cierto. El arte es una postura, una ideología,
insisto, incluso, una extensión del ocio.
Consumo
en siete semanas
Los
esteroides ingeridos en diferentes dosis durante siete semanas
por el artista, equivalen a lo que “normalmente“ podría
consumir un fisicoculturista en un periodo de entre dos y cuatro
años.
•
Winstrol y Winstrol Depot (Comprimidos y ampolletas de stanozolol.
Anabolizante moderno)
•
Andriol (undecanoato de testosterona)
•
Equi-Gan (undecilenato de boldenona inyectable / uso veterinario)
•
Norandren 50 (uso veterinario)
•
Clembuterol
•
Anavar
Complementos Alimenticios
•
Amino 2222
•
L-Carnitina
•
Cytobol
•
Razor Cuts
•
Met-Rex
•
Polvo Proteico
•
Picolinato de cromo
Alimentación
85
litros de leche descremada
966 claras de huevo
52 kilos de pechuga de pollo
152 latas de atún en agua
• Arroz, avena, pastas, yoghurts, papa, jitomate, camote
y otros vegetales (no contabilizados)
Costo
neto del proyecto
15 mil dólares