Metabolismo alterado

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Texto: María Luisa López
Periódico milenio
24 junio 2000

“El arte es una ideología, la belleza, mera convención”

Atraído por la idea de la belleza estandarizada -impuesta, sobre todo, en los países desarrollados del mundo occidental-, el artista multidisciplinario Héctor Falcón (Culiacán, Sinaloa 1973) decidió convertirse en obra de arte para criticarla. El creador mexicano transformó su cuerpo en siete semanas mediante el consumo de esteroides, asumiendo incluso el riesgo de la muerte y sin dejar de lado los efectos secundarios que podrán manifestarse más tarde. MILENIO Diario presenta parte del documento fotográfico, así como el polémico testimonio del artista.

Resultó más pesado de lo que yo creía. Transformar mi cuerpo en siete semanas consumiendo esteroides, realizando ejercicio aeróbico y levantamiento de pesas sometido a una dieta militar -documentando todo el proceso a través de fotografías, diarios y video- me dejé sin dinero y con una depresión cabronsísima.

Han pasado cinco meses desde que terminé el proyecto y ahora me siento bien. No sé cómo se me ocurrió. Yo había trabajado en un gimnasio a los 18 años y vi gente que se metía esteroides. A partir de entonces hice muchas lecturas sobre el tema sin ninguna pretensión. Me llamó la atención la gente que va al gimnasio y lo utiliza con la intención de pertenecer a un grupo, de estar in, de alcanzar esa convención de belleza sin importar los riesgos y cumplir con los requisitos sociales.

Este trabajo es una crítica a esa idea de poner en riesgo tu vida con tal de pertenecer a cierto grupo. Haciendo una transformación radical, con resultados similares a los de la cirugía plástica, sólo que en un proceso más rápido, de 49 días. Critico la insistencia del individuo por adquirir status de pertenencia, buscando ser otro, ser diferente por esa "belleza", como otros lo hacen por dinero. Por eso decidí no involucrar a otros en el proyecto, sino hacer uso de lo que considero más importante: mi vida.

LO BELLO

Los conceptos de belleza han cambiado. Hace algunos siglos, tener una apariencia atlética indicaba que uno era esclavo, ahora el concepto es totalmente distinto y siempre está vinculado con Estados Unidos: la idea de la mujer con senos grandes rubia, o el hombre atlético y con poca grasa, incluso con niveles menores a los porcentajes necesarios, situaciones que se dan cada vez más con el ejercicio acompañado de los anabólicos.

¿Por qué lo hice en tan poco tiempo? El trabajo no significaría lo mismo si hubiera pasado tres años haciendo ejercicio; en ese caso, sí estamos hablando de "mente sana en cuerpo sano" aquí (sería como "mente insana..." o más bien "apariencia sana dentro de un cuerpo no tan sano o más propenso al daño".

Pude haber muerto en el proceso, por eso no alquilé a otra persona, y quizá muchos que consuman grandes cantidades de esteroides podrán decir: "Este güey no se metió nada", pero lo cierto es que sí corrí el riesgo de perder la vida. Le metí a mi cuerpo lo que puede consumir un fisicoculturista en un periodo de entre dos y cuatro años.

Eso fue lo interesante, cómo se trabaja con el metabolismo rompiendo la estructura químico-biológica del cuerpo para hacerlo crecer. Hay hormonas que pueden hacer crecer los huesos, producir gigantismo o provocar la formación de senos o el cambio del color de la piel. Yo sabía el cambio que iba a experimentar pero no tenía… no puedes tener la certeza absoluta de qué va a suceder.

La administración de sustancias que no sé como definir... drogas quizá no lo son, depende del concepto de droga que se tenga, pero que no son de consumo general, incluso es ilegal y definitivamente peligroso. No es bien visto que se usen, ni siquiera con "fines deportivos". ¿Que cómo conseguí los esteroides? Con ingenio y perseverancia.

¿Qué es para mí la belleza? ¿Existe? La invasión de anuncios publicitarios y televisivos en torno del cuerpo hace mucho énfasis en que uno es específicamente lo que ve. Es un poco fascista ¿no?, clasista. La situación de la belleza. La situación de la belleza es mera convención, no existe. La belleza es enseñada, y en ese sentido, se nos inculca que no puede ser de otra manera que el tener un cuerpo como el que muestran esos anuncios. La belleza no es algo libre, a lo que yo acceda; son estereotipos, cánones, pero no creo que exista la belleza intrínseca en el objeto o en los seres.

Por ejemplo, cuando tienes sexo con alguien que te gusta y que convencionalmente te parece bella, quizá lo que te excita es saberla en cuanto a la convención. Si lo convencional se rigiera por otras características en lo bello, quizá tendrías relaciones con esa persona en especial.

LA CONCIENCIA: EL ARTE

Si. Ya sé que muchos podrán preguntarse ¿cómo puedo hacer una crítica haciendo aquello que critico. Pero para mí eso es la conciencia, el arte. La diferencia entre una acción normal y el arte, radica en la conciencia. Por eso conocí con antelación los posibles efectos secundarios, realicé una bitácora de la experiencia y decidí tomar fotografías -que son de mi autoría, aunque quien disparó fue mi amigo, el fotógrafo Mauricio Alejo. Él está de acuerdo además de filmar algunas escenas de la transformación de mi apariencia. Elegí cómo deberían ser las fotos: el fondo rojo, por ejemplo, no pretende acercarse a una página de "belleza” de una revista con cánones de fin de milenio donde se muestran pieles tersas como duraznos. Es quizá hasta violento. La luz utilizada tampoco buscaba contribuir a mi mejor apariencia, y las posturas del cuerpo atlético, que muestran en algunos casos las estrías del excesivo crecimiento, pueden llegar a lo grotesco, pero esa era la intención. En estas imágenes estoy presentando que, dentro de un canon de belleza culturalmente aceptable, también se encuentra, al mismo tiempo, todo lo contrario. Por eso no hay maquillaje ni una búsqueda de estética, insisto, convencionalmente bella. Esa es la manera que encontré para atacar un sistema, aunque me gustaría que la obra permaneciera abierta a la interpretación de quien la conozca, y que no quede restringida a la crítica de la belleza convencional.

EL MIEDO, LA OBRA

Qué diferente es saber que al consumir esteroides los riesgos son la pérdida de cabello, la impotencia, el cáncer de próstata o su agrandamiento, el daño hepático (qué bueno que no tomo ni una gota de alcohol desde los 18 años), la disfunción testicular, la agresividad, la alteración de la presión arterial y el acné (bueno, eso es lo de menos), que padecer los efectos, y sentir que a cada minuto existe el riesgo de todo eso y más.

De pronto despiertas un día a las tres de la mañana como señora menopáusica y sudoroso. Te falta la respiración. Tus pensamientos sin claridad por tanta mugre que tienes dentro. Sintiendo que no cabes en tu cuerpo porque crece más rápido de lo que la piel está creciendo y los músculos están tan rígidos. Estás agresivo Mientras transcurrían las semanas y aumentaban las dosis, aunque no quería, pensaba en el peligro. Decía: "Puta... ¿voy a vivir? ¿cuánto?" Todas las preguntas que el ser puede hacerse durante toda su vida me llegaron juntas. ¿Tuve miedo? Siempre. Cada vez tuve más miedo todas las noches tenía miedo.

Llegó el día en que mis pantalones ya no me ajustaban de la cintura ni de las nalgas, y mis brazos -que crecieron aproximadamente 17 pulgadas- ya no cabía en las mismas playeras, tampoco los podía doblar como antes para dormir. ¡Era horrible! Una noche se me entumió el estomago, y creo, el hígado. Después me dio una taquicardia cabrona cuando empecé a tomar clembuterol, que quema la grasa. ¡Por fortuna no me dio un paro cardiaco! Me sentí muy mal. Tenía insomnio. El primer mes padecí de estreñimiento, iba al baño y salía sangre. ¡Me cagaba de miedo!

Con el ejercicio llegué al exceso. De cargar 80 kilos pasé a 180. Se me pudo desprender el músculo del pecho o los bíceps. ¡Ah y en pierna llegué a levantar 300 kilos! Pero no me pasó nada. No siempre pensé en los riesgos, también pensaba constantemente en la obra.

Y luego la comida. Fueron diferentes etapas, pero en todas con una disciplina militar. Me producía un antojo terrible de una torta de queso, no fue placentero. En Navidad y Año Nuevo me la pasé comiendo cosas que no quería comer. ¡Qué fastidio, las tres o cinco latas de atún diarias! Lo odio, no puedo comerlo más. A diario un kilo de pechuga, un kilo de arroz otro de frijol, hasta 30 claras de huevo cocidas, nada de sal, hasta ocho galones de agua... ¡Uuuufffff! Esa dieta tampoco fue sana pero si me estaba arriesgando a la muerte, qué importaba una descompensación alimenticia.

FUI UNA OBRA DE ARTE

Muchos dirán que esto no es arte. Para mí sí. Hasta fumar puede ser arte, no cuando quieres romper el record Guinnes, pero sí cuando tienes bases filosóficas, culturales o políticas, contextos.
Lo que hice lo han hecho muchos, pero no con mi idea. Yo no pretendo vender un producto sino una ideología que critica lo que muestro. No lo hice con fines comerciales. La idea de la venta no sólo es monetaria, también es ideológica. El arte puede tener diferentes funciones, alguien lo realiza y otros lo legitiman. No creo que Da Vinci estuviera pensando, cuando pintaba La Gioconda, que iba a ser la obra más importante de todos los tiempos.

¿Si no existiera la palabra arte? Yo seguiría haciendo las mismas cosas, el arte es sólo una clasificación. Y tampoco es cierto que todos tienen que sentir algo cuando lo ven.

Me considero una obra de arte. En este momento ya no. Pero sí lo fui durante todo el proceso de este proyecto, el proceso mismo lo fue, y por supuesto el resultado. Casi nadie conoce este trabajo y estoy a unos días de irme por un año a Japón... Lo dejo en manos de mi galerista, Enrique Guerrero, él se hará cargo de buscar un espacio donde exhibirlo.

Cuando esto terminó me hice análisis médicos. Claro que salí dopadísimo pero sin daños fuertes en apariencia, aunque a futuro pueden hacerse latentes, pero no pienso mucho en ello. Ya no puedo hacer nada. Uno nunca sabe, tal vez me muera antes o muera muy viejo sin que nada malo haya sucedido. También existe el azar. Ahora sigo haciendo ejercicio, como un hábito de salud aunque mi proyecto diga todo lo contrario.

¿Soy el mismo después de esto? No. Pero uno es otra persona cada momento, cada libro, cada experiencia. Como una computadora, con nuevos programas, en fin, hasta cuando te asaltan, después de eso, eres otro.

LA DEPRESIÓN FINAL

Después de todo, me dio una depresión biológica. Sí, no psicológica como cuando te deja tu novia. Llegué a un nivel en el que sólo dormía. No quería estar. Me fue muy mal. Nunca pensé en matarme, pero si llegó el momento en que no tenía sentido estar. Ahora estoy bien. Tuve que tomar muchos antidepresivos para poderme regular, esos no me los mediqué yo como lo hice con los esteroides y la dieta, gracias a lo que sabía de fisicoculturismo, biología, tratados de endocrinología y fármacos.

¿Qué me dejó todo esto? Ahora que han pasado algunos meses y pienso en que pude haber muerto de pronto si digo "¡qué pendejo!" Pero el hecho de defender tus ideas con tu vida no tiene problema ¿no? No me arrepiento de nada de lo qué he hecho en mi vida, toda experiencia te deja algo chingón.

Sí me dejó algo: cansancio, satisfacción, me quitó dinero, mucho, entre 13 y 15 mil dólares -nadie me financió-. Pero eso no importa, y no porque tenga mucho, sino porque lograr hacer lo que quieres es lo importante, en la primaria, en la prepa, con tu mujer, en el arte. Muchos creen que el arte dice la verdad o que a través de él llegarán a la verdad suprema. No es cierto. El arte es una postura, una ideología, insisto, incluso, una extensión del ocio.

Consumo en siete semanas

Los esteroides ingeridos en diferentes dosis durante siete semanas por el artista, equivalen a lo que “normalmente“ podría consumir un fisicoculturista en un periodo de entre dos y cuatro años.

• Winstrol y Winstrol Depot (Comprimidos y ampolletas de stanozolol. Anabolizante moderno)

• Andriol (undecanoato de testosterona)

• Equi-Gan (undecilenato de boldenona inyectable / uso veterinario)

• Norandren 50 (uso veterinario)

• Clembuterol

• Anavar

Complementos Alimenticios

• Amino 2222

• L-Carnitina

• Cytobol

• Razor Cuts

• Met-Rex

• Polvo Proteico

• Picolinato de cromo

Alimentación

85 litros de leche descremada
966 claras de huevo
52 kilos de pechuga de pollo
152 latas de atún en agua
• Arroz, avena, pastas, yoghurts, papa, jitomate, camote y otros vegetales (no contabilizados)

Costo neto del proyecto
15 mil dólares